sábado, 21 de mayo de 2011

La alimentación y el matrimonio

















¿Que haces cuando tus comidas favoritas no son las mismas que las de tu pareja? ¿Y que de las diferencias en los habitos alimenticios, afectan a la pareja? ¿Que harías si tu esposo se hace vegetariano y a ti te gustan mucho las carnes?

Todos sabemos que en el matrimonio muchas de las diferencias entre la pareja se pueden negociar y llegar a un acuerdo. También sabemos que estas negociaciones o re-negociaciones pueden ser dolorosas pero se tienen que hacer si se quiere tener éxito en el hogar. En la alimentación sucede algo parecido, las personas llegan al matrimonio conociendo apenas un poco los gustos de la persona con la que se acaban de casar y es a través del tiempo que se va dando un acoplamiento y se minimizan las diferencias. Al principio hay una cierta apertura a cambiar algunos de los habitos que tenemos por el bien de la pareja pero puede llegar el momento en el que tal cambio sea demasiado para la familia. Una pareja en donde el esposo después de 5 años de casados se hizo vegetariano no hayan que hacer y se hacen muchas preguntas. ¿Van a criar a sus hijos como vegetarianos? ¿Llegara el día en el que se tengan que preparar comidas diferentes para cada miembro de la familia?

Cuando se trata de bajar de peso lo ideal es que nuestra familia nos apoye en este reto que hemos tomado pero la mayoría de el tiempo no es así ya que ellos tendrían que cambiar su manera de comer también. Y entonces vienen las discusiones en la mesa a la hora de la comida, los resentimientos porque no han salido a ningún restaurante en varias semanas, los celos porque el marido bajo de peso y lo ven otras mujeres, etc. Realmente no hay una solución para este tipo de dinámica familiar pero si hay algunas estrategias a seguir si queremos tener éxito en mejorar nuestros habitos alimenticios y mantener unida a la familia.

1. Trata de ser un apoyo. Cede un poco e involucrate en los gustos de la(s) otra(s) persona(s) - esto es negociar.

2. Madura y come lo que te sirvan. Una expectativa irreal y que es común en personas que no han madurado en sus habitos alimenticios es el querer siempre comer sus comidas favoritas. Lo peor de todo es que hacen su enojo y pueden detonar discusiones inútiles en la mesa pero que de todos modos son dañinas para la familia.

3. Una noche por semana vayan a un restaurante en donde haya opciones para todos. Algunos restaurantes tienen sus menús en linea, así es que haz tu tarea antes de salir.

4. Involucra a toda la familia en tu meta de bajar de peso. Determina un día a la semana en la que te puedes salir de la dieta y dejaselo saber a todos. Pideles que te apoyen de favor y no esperes que salga de ellos el hacerlo.

5. No permitas que todo en la familia gire alrededor de la comida. Vayan a el cine sin comer palomitas de maíz, pasa tiempo con tus hijos en un parque o en otro lugar pero que no incluya comida.

6. Estar abiertos al cambio en los demás. Las personas cambiamos, evolucionamos, mejoramos o empeoramos pero al final de cuentas tenemos que permitirlo en nuestras vidas sin que se convierta en algo que dañe nuestra relación con la familia. En algunas ocasiones va a significar que nosotros tenemos que cambiar aunque sea un poco, por los demás.

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